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“Demasiado se usan expresiones tales como ‘ganar’ o ‘perder’ cuando se trata de debate intelectual, y esto es un gran error, el debate no debería hacerse para alimentar el ego de los participantes, sino para intercambiar puntos sobre una cosa común y así comprenderla mejor entre varias cabezas”.

[No sabes lo malo que eres discutiendo hasta que no lo haces con un debatiente profesional serio. Es como tratar de noquear a (un peso pesado de boxeo).

Uno de los grandes problemas del estudio en soledad sin práctica alguna de discusión con otras personas es que a fuerza de tener siempre tiempo para corregir tus propios argumentos, poder consultar notas y buscar datos durante la escritura, sencillamente no sabes debatir. Muy frecuentemente se minusvalora la importancia de poder dar argumentos sólidos a viva voz entre los que estamos acostumbrados a la soledad de enfrentarse al folio (…).

La persona con quien discutí me dijo que las redes sociales tenían mucha parte de culpa en esta incapacidad de debate de calidad que tiene mi generación, y la verdad es que estoy muy de acuerdo. En las RRSS realmente da absolutamente igual si tu argumento es sólido o no, sólo tiene importancia la postura que tengas respecto a algo y ya sea para darte la razón o para quitártela, siempre habrá gente que preste atención a lo que digas aunque sea una estupidez monumental. (…)

No por desconocer algo tenemos menos que aportar, nadie alberga el saber al completo, pero si opinamos sobre toda cosa desde luego desvirtuaremos muchas que no merecen ser tratadas con el desprecio que conlleva dar un juicio desde la ignorancia.

Las cosas, por simples que puedan parecer en principio, no son en absoluto sencillas de analizar en cuanto profundizas en ellas. (…)  Ahora bien, (…)]

Escrito por Sofía Rincón

desdeelexilio.com/


Otra calamidad más endilgada a las redes sociales

Son sólo un espejo. El estilo y la calidad de las opiniones publicadas muestran el estilo y la calidad que tenemos como humanidad. Enfrentémoslo, nuestro neocórtex* necesita unos milenios más para funcionar bien.
Siempre ha habido un porcentaje ínfimo de debates serios entre gente informada y una inundación de choque de opiniones en calles y parlamentos, bares y almacenes, jardines y toiletes… en cada rincón concebible tendemos a juntarnos para chocar opiniones sin fundamentos. Es un deporte, algo para pasar el tiempo. En realidad, las redes sociales han mejorado el panorama, en ellas no hay trompadas ni puñaladas.

Está de moda el horror por los predadores en línea que acosan púberes.
Siempre ha habido y siempre habrá sociópatas y psicópatas; la ventaja de, al menos Facebook y YouTube, es que tienen la opción “denunciar contenido”. La ley se encargará si hay convocatorias a cometer delitos.
Si el o la púber salen del ciberespacio y van al encuentro de un/a desconocid@, donde sea que sean citad@s, es por la negligente formación que han recibido de sus padres, y por el permanente festival que hacen en los medios publicitando las redes con sobreactuado entusiasmo. ¿Cómo resistirse a sus propuestas?

Es hora de hacernos cargo. Desde los tiempos del chivo expiatorio* hemos pretendido desentendernos de nuestras responsabilidades culpando a algo externo o a otr@s.

No pidáis un Gran Hermano en las redes, durantes siglos antes de Internet hemos tenido varios ejemplos y las consecuencias fueron atroces.


Novela Gran Hermano, Big brother – George Orwell

Big Brother es un personaje de carácter omnipresente es (…) el fundador del Partido que todo lo controla. Su existencia es enigmática, pues nunca llega a aparecer en persona ni a decirse su nombre real, pudiéndose tratar simplemente de una invención por parte del Partido para ser utilizada como arma propagandística e infundir a la población confianza a la vez que temor y respeto (el Miniver o Ministerio de la Verdad se encarga de cambiar la historia y el presente, según como van variando las circunstancias). Wikipedia