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María Mandel, la “Bestia de Auschwitz”

[Esta guardia nazi estuvo en al menos tres campos de concentración, donde sembró atrocidades. En esta nota te contamos su historia.

Se ganó el respeto de sus camaradas y el miedo de sus inferiores. Aquella Bestia, como llegaron a apodarla, vio crecer en sus manos el poder y el sadismo que utilizó contra sus “mascotas judías”. Así denominaba a los presos que tenía a su cargo.

Su padre, zapatero remendón y su madre con negocios de herrería, criaron a María y a sus tres hijos en la religión católica. De hecho, eran practicantes e iban todos los domingos a misa.

Ravensbrück
En 1939 la trasladan al campo de concentración de Ravensbrück, el Puente de los Cuervos (famoso por ser el primer peldaño de formación para los agentes de la SS.*), donde ejerció como supervisora en jefe.
En este lugar, aparentemente erigido para aleccionar a otras compañeras con respecto a las tareas administrativas que debían realizar en el campo, en realidad se cometieron las más macabras vejaciones, torturas y crímenes que podamos llegar a imaginar. Y María Mandel fue quien dirigió aquellas salvajadas.

“Mandel estaba intoxicada por su propia autoridad”, explicó una damnificada durante el juicio.
Compañeras como Irma Grese, Dorothea Binz o Juana Bormann, copiaron su severidad y extralimitación con judías y polacas. Pero jamás hubo nadie que pudiese igualarla en salvajismo.

(Irma Grese: Segunda mujer de más alto rango en Ravensbrück, después de María Mandel*.
“Grese gustaba de azotar con su fusta en los senos a jóvenes bien dotadas, con el objeto de que las heridas se infectaran. Cuando esto ocurría, yo tenía que ordenar la amputación del pecho, que se realizaba sin anestesia. Entonces ella se excitaba sexualmente con el sufrimiento de la mujer”. -Gisella Perl, ginecóloga judía de Auschwitz.-)  miguelgarciavega.com/

(Dorothea Binz, La sanguinaria guardia nazi que disfrutaba descuartizando a los presos con un hacha: Como muchas otras mujeres que sirvieron al Tercer Reich, la firme convicción de servir al régimen la transformó en una máquina de crueldad. después de ser enviada al campo de concentración de Ravensbruck.culturacolectiva.com/

(Juana Bormann: Se paseaba con un perro lobo tan grande como ella y no dudaba en soltarlo para que despedazara  a las prisioneras. Cualquier signo de debilidad era suficiente para que soltara a su enorme perro, Como le paso a Regina una joven judía de 18 años que murió en la enfermería tras días de agonía por la infección creada por las  mandíbulas del perro de Bormann. raro era el dia que no matara hasta 3 presas , y la enfermería del campo estaba llena de prisioneras con horribles mordeduras en las piernas.) cuandocallanlastrompetas.blogspot.com.ar/

Durante aquellas largas jornadas en el búnker de Ravensbrück, las internas sufrían flagelaciones en tandas de 25, 50, 75 y 100 golpes cada una, hasta que caían exhaustas. Siempre las obligaba a contar en voz alta pero ninguna lograba llegar al número 10. La mayoría moría por hipotermia tras abandonarlas al aire libre en pleno invierno.
“Cada día caían mujeres, cada día caían mujeres muertas. Cada día. Un día llegamos a estar a 30 grados bajo cero” (Neus Catalá, una de las sobrevivientes españolas). El Puente de los Cuervos no era de este mundo, no podía serlo. Toda aquella miseria, putrefacción, enfermedades y crímenes… “Aquellas mujeres eran calaveras que nos miraban. Solo veías luz, ojos y calaveras. Y aquellas mujeres que nos miraban yo decía pero, ¿eso qué es? Hay muertos que nos están mirando. Tan tétrico… No hay nombre, el sufrimiento moral, aquel abandono… Salías del mundo. Decíamos que salíamos del mundo, que allá ya no era el mundo”. Recuerda (la) exiliada republicana capturada en la resistencia francesa.

(María Mandel) fue una de las guardianas que supervisó los terribles experimentos médicos donde practicaban auténticas atrocidades con las presas.
Desde crearles una discapacidad permanente, adelantarles la menopausia o provocar su infertilidad, hasta romperles huesos y músculos para luego suturárselos en carne viva. La mayoría de aquellas víctimas morían sobre la mesa de operaciones tras una larga agonía para después llevarlas al crematorio.

Auschwitz-Birkenau: (…)]

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Me da náuseas el movimiento de mujeres clase media grotescas que se incluyen en el plural de mujeres que han sufrido y sufren en el mundo; que se dicen maltratadas, acosadas y reprimidas mientras hacen su show ante las cámaras libremente, balbuceando consignas desarticuladas, dirigiéndose a un “vosotros” que no termino de entender. Peor aún, aquellas que hacen marketing y dinero montándose en la moda, paradójicamente uniformadas como “mujer objeto”:

Miss Bolivia – Paren de Matarnos