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[Se podría justificar si estuvieran sustentados en robusta evidencia de que el aumento de las penas disuade de la comisión de delitos, pero no es así; la mejor evidencia disponible señala que el aumento de penas no disuade de la comisión de delitos (y por eso la pena de muerte y la cadena perpetua para crímenes particularmente atroces no funcionan; que ya es otra cosa la cadena perpetua para criminales que no pueden ser rehabilitados y tienen una gran probabilidad de reincidir, pero me estoy saliendo del tema).

Por lo anterior, este tipo de cambios legislativos me parecen tremendamente reaccionarios, porque:

1°) Transforman el sistema de justicia en un sistema punitivo de venganza

2°) Desconocen los derechos de los criminales (porque en una democracia respetable, las personas tienen derechos por ser individuos y no según por lo que hagan o dejen de hacer)

3°) Maquilla un síntoma (los asesinatos de mujeres) en vez de ser una solución real o parcial (disponer de mecanismos que reduzcan el número de asesinatos en general y que reduzcan las posiciones de vulnerabilidad en que se encuentra la población femenina en esa sociedad).

Mejor dicho, el cambio lo único que consigue es satisfacer la sed de venganza de personas que están (debidamente) indignadas, pero me temo que los asesinatos y la desproporcionada cantidad de víctimas mujeres de los mismos seguirán en su lugar. Yo soy más de hacer políticas públicas no que busquen satisfacer las emociones más bajas de la población sino que sí funcionen y aporten a la solución de los problemas para que dicha población cada vez tenga menos motivos legítimos para indignarse así.]