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23 de febrero de 2017

[El abandonado caso VatiLeaks, que expuso por completo la hipocresía sobre la que está construida la iglesia Católica y que –aunque pocos lo mencionaron– derivó en la renuncia del ominoso Papa Benedicto XVI, figura central y polémica del mundo moderno.

Se le denominó de esa manera como referencia a la filtración de documentos que derivaron en dos controversias alrededor de las actividades personales y económicas del Vaticano.

La primera filtración sucedió en 2012 en forma de un libro titulado “Su Santidad: Los documentos secretos de Benedicto XVI”, publicado por Gian Luigi Nuzzi, periodista italiano, quien recibió información desde el interior del Vaticano. Las cartas publicadas en el trabajo parecían salidas de un trabajo de ficción. Algunas eran intercambios entre el Papa y su secretario personal donde conversaban sobre la situación económica de la ciudad que manejaba, la sucesión al papado y distintos sobornos que ofreció para mejorar su imagen y de otros que recibió para no exponer a sacerdotes homosexuales.
El responsable original de la filtración fue el mayordomo que sirvió a Benedicto XVI. Cercano confidente y con acceso a la mayoría de los aposentos del Papa, Paolo Gabriele. Pero –aunque se pensaría que era un hecho heróico como el de Snowden, buscando revelar la hipocresía de la iglesia– no era más que un conflicto de interés. Gabriele veía a Tarsicio Bertone, secretario de Estado del Vaticano como una amenaza y como el posible sucesor; su motivo era desacreditarlo y deshacerse de él.
Benedicto XVI actuó como un mártir, en ningún momento se detuvo a hablar sobre lo que mencionaban los documentos, los conflictos de interés y las fortunas inexplicables; todo el tiempo se escudó detrás de una imagen ofendida, indignado por las acciones de su mayordomo. Pero no fue suficiente para convencer al mundo de su inocencia, así que se resignó a dimitir a su puesto y darle lugar a Francisco, conocido como el Papa de la revolución; quien cambiaría el juego.
No era más que otra mentira. (…)

El segundo Vatileak fue prácticamente idéntico: dos miembros de la iglesia deciden exponer a otros que se hacen ricos con el dinero de los donantes y de las miles de organizaciones “sin fines de lucro” que tiene la Iglesia, son arrestados y eventualmente absueltos.
Un grupo de individuos quería deshacerse de los conservadores adinerados para después –como en toda revolución– apropiarse de esas riquezas
. (…)

Los Vatileaks demuestran que no todos los que filtran documentos son héroes como Snowden
El informático responsable de la traición más grande de los últimos años quería exponer a su país por su propio bien. Para informar al pueblo de los daños que causa permitir demasiado acceso a la privacidad. El caso del Vaticano fue para seguir ocultándose y de aprovechar riquezas creadas a partir de los sueños y falsas esperanzas de millones de personas. Un acto de hipocresía. 
Todo lo que se puede esperar de la iglesia.

Fuentes:
TN
El País 1 – 2 – 3 – 4]

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