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[En agosto de 2015, el matrimonio participó en un evento en Nueva York donde Danielle King conoció a Francisco Huizar. Poco después iniciaron una relación amorosa. Hablaban a menudo, se veían cuando podían y, según los documentos del tribunal, Huizar llegó a alquilar una habitación cerca de la casa de la pareja. Danielle King terminó por irse de casa y alquiló un apartamento. La mujer llamó un día a su exesposo para pedirle ayuda con unos problemas domésticos y el hombre entró en cólera al darse cuenta de que Huizar vivía con ella.

El pasado 26 de julio, el juez del Tribunal Superior Orlando Hudson le concedió a King US$2 millones como compensación y US$6,8 millones por daños y perjuicios.

En su resolución, el juez halló a Huizar culpable de “conversación criminal [una forma anticuada de referirse al adulterio], alienación del afecto, infligir angustia emocional intencionadamente, infligir angustia emocional de forma negligente, asalto y agresión”.
La ley que sirvió de base para que la demanda de King prosperara proviene del derecho común inglés de los siglos XVIII y XIX, cuando prácticamente se consideraba a la esposa “un bien inmueble del marido”. Para que la Ley de alienación se pueda aplicar tiene que haber pruebas de que antes del romance extramarital había amor en el matrimonio.

(El cornudo dijo) que esto es “una victoria vacía” porque lo que quiere es recuperar su vida pasada junto a Danielle, con la que tiene una niña de 5 años.]
(La adúltera salió impune. ¿Dónde está la igualdad de géneros? En ese contexto debería haber recibido 100 latigazos.) 

BBC