Un mundo que amo y odio. Que me provoca una curiosidad insaciable, pero también un asco nauseabundo.

SALITRE.

Dice la expresión marinera que el salitre se lo come todo, haciendo referencia a la capacidad destructiva del agua del mar.

Para mí, el mar siempre ha ido de la mano con la creatividad. Yo misma me considero, en parte, una creación del océano.

Nací en el Atlántico y llevo el salitre en la piel, en las pestañas, en el alma. Por muy lejos que esté de esas aguas, es allí donde pertenezco.

Salitre. Salitre porque yo también lo quiero todo. Quiero más. Quiero aprendizaje. Quiero comerme el mundo.

Un mundo que amo y odio. Que me provoca una curiosidad insaciable, pero también un asco nauseabundo.

Muerdo la existencia, saboreándola cuando soy feliz y tragando el resto del tiempo, para después vomitarla aquí. La escritura es la sal de mi vida.

salitre

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