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La doble moral de quien aplaude los goles de un jugador con raíces africanas mientras considera a un inmigrante africano como un peligro para la seguridad nacional.

SALITRE.

La imagen de esta entrada es la famosa instantánea de un eufórico Macron celebrando la victoria en el mundial de fútbol de su país. El mismo país de los 23 jugadores de la selección francesa, de los cuales 19 no son “puramente” franceses.

Odio esa palabra, el concepto de pureza, porque creo que nadie puede considerarse realmente puro, perteneciente a su nación y a ninguna más. Cualquiera, si traza un árbol genealógico y va unas cuantas generaciones más atrás, encontrará ramificaciones que se bifurcan hacia otros lugares del mapa.

Sin embargo, hay gente a la que le encanta recurrir a ese término para terminar con los derechos de otros. Hablo, por ejemplo, de Le Pen y su ultraderecha racista que propone un criminal control de fronteras o un carné por puntos para retirarle la ciudadanía a todo aquel que no sea lo suficientemente francés (es decir, lo suficientemente blanco).

Pero…

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