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Allí, en su casa, en la realidad, a las once de la noche de un martes cualquiera, estando en vigencia la orden de alejamiento, no estaba ningún guardia…

Voy pasando páginas

Después de recuperarse de la primera paliza se compró una alianza de plata, era algo que se podía permitir, si la compró no era por el coste, sino por la simbología. Cuando llegó a casa levantó la alianza sacándola de la caja de la joyería,  y se la puso prometiéndose que nadie la apartaría de sí misma jamás.

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